Una lagrimita de más Entre más se aleja ese taller mágico, más siento que hay algo que tengo que aprender de ese esfuerzo de Gabo de ir más allá de los hechos. Por: Juanita León 17 de Abril de 2014 Hace más diez años, en un taller en México, Gabo no era la estrella. O por lo menos no en un inicio. Los diez jóvenes cronistas que estabamos allí queríamos oír al maestro Kapuscinski, al legendario reportero-poeta polaco que había encarnado y merecido la idea del periodista heróico. Gabo era su amigo, era su fundación y el taller era en México, donde él vivía. Así que apareció el primer día a darnos la bienvenida. Y se quedó los cinco días. Al final, fuera de la sensación de ser la mujer con más suerte sobre el planeta por tener la oportunidad de escuchar a dos grandes del periodismo en el mismo instante, dos reflexiones de Gabo me acompañaron de ahí para adelante. La primera fue una pregunta. El ejercicio del taller consistía en leer un texto del que estuvieramos orgullosos y analizarlo en...
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